|
Medir el tiempo, dividirlo en días, semanas, meses, años,
llevó a la humanidad mucho estudio, conflictos y debates.
El tiempo que marcan ahora nuestros relojes y calendarios no es
otra cosa que el resultado de un gran acuerdo universal, una convención,
como el idioma mismo, al que se llegó junto con el infructuoso
intento por cambiar su marcha.
Todo comenzó cuando las primeras civilizaciones miraron el
cielo y encontraron en los astros un movimiento continuo, uniforme
y repetitivo. Ese movimiento les hizo pensar en la existencia misma
del tiempo. Las primeras mediciones las hicieron los babilonios
y los chinos. Los egipcios lograron tanta exactitud que se cree
que fueron ellos los que diseñaron el mejor calendario conocido
hasta ahora, sólo comparable con el maya. Ellos ya sabían
que el año duraba 365 días y un cuarto adicional,
según la trayectoria de la órbita terrestre alrededor
del so (ver recuadro).

|