“No tenía la menor idea de cómo se llevaba
un negocio, ni siquiera de que existía la DGI”, es
lo primero que dice Jimena Rogé, dueña con Mariana
Fassone, de “Macuba”, cuando le preguntan por qué
eligió instalar una pizzería. A los 25 años,
con una importante comisión que se había ganado en
la inmobiliaria donde trabajaba y muchas ganas de emprender algo
propio, Jimena abrió “Pizzaiolo”, (pizzero en
italiano), su primer negocio. Cinco años después y
a punto de fundirse, escuchó por la radio que dictaban un
curso gratis sobre microempresas. “Me abrió la cabeza,
aprendí a fijarme cómo era mi mercadería, con
quién estaba compitiendo y a qué cliente me estaba
dirigiendo. Cuando me di cuenta de eso, mi pizzería cambió
de la noche a la