Entremos por un instante en este maravilloso y complejo mundo, tan antiguo como la misma humanidad. En Egipto -según cuenta el mítico titiritero y escritor Javier Villafañe- se han encontrado estatuas con resortes que usaban en las ceremonias religiosas. Estos muñecos eran animados por movimientos de cabeza y de brazos. También allí, en la tumba de una bailarina de nombre Jelmis, se halló un barco pequeño tripulado por varias figuras de marfil. Una de ellas, articulada, podía ponerse en movimiento mediante unos hilos. En el centro de este barco había una casita con puertas de marfil que al abrirse dejaba ver toda la escena de un teatro de títeres. “Quizás esta bailarina -dice Villafañe en
