Cleopatra sedujo a Julio César y a Marco Antonio, los emperadores de Roma y dueños del mundo en el tiempo en que vivieron. Pero su historia de poder, riqueza, amor y tragedia parece incombustible porque sigue cautivando a las generaciones hasta hoy. Contribuyó a ello el cine y Elizabeth Taylor, la actriz que le puso cuerpo y una única mirada de ojos violeta a su corta vida de 39 años. Cleopatra reinó en Egipto con la ayuda de sus dos amores y fue víctima de los designios imperiales de Roma. La reina del Nilo, la última reina de Egipto, era de origen griego, nació en el año 69 A.de C. y se suicidó en el 30 A.de C., dicen, haciéndose morder por una serpiente. Gobernó en diferentes momentos y circunstancias desde los 18 años en que murió su padre Ptolomeo XII. Fue Plutarco, un escritor y biógrafo romano el que hizo una de las mejores descripciones de Cleopatra: “Poseía una voluptuosidad infinita al hablar. Su belleza no causaba admiración y asombro, pero su trato era tal, que resultaba imposible no rendirse”.